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¿Cómo el alza de los precios de los peajes y la gasolina impacta el bolsillo de los colombianos?

Redacción: Oficina de Prensa POLITÉCNICO GRAN COLOMBIANO



• Después de un congelamiento de tarifas del precio de los peajes en 2023 sin ajustar a la inflación del 2022, se esperan tres incrementos este año. La medida es esencial para mantener la infraestructura del país, pero es un desafío especialmente en el sector del transporte de carga.

• El aumento de los precios de los combustibles se ha gestado desde el 2022 como una estrategia para subsanar el hueco fiscal del Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles, pero conlleva presiones inflacionarias, derivadas de los incrementos en los costos del transporte.

• Estas dos medidas tendrán un impacto considerable en la inflación de alimentos y bienes, especialmente aquellos cuyos costos de comercialización y producción están vinculados de manera significativa al transporte. La esperanza de alivio descansa en la posible continuación de la tendencia a la baja en los precios internacionales del petróleo.

En medio de un complejo panorama económico en Colombia, el Gobierno Nacional ha tomado medidas significativas para abordar la actual situación financiera, como el alza en el precio de los peajes y la gasolina, que, aunque no hacen parte de la canasta básica familiar de los colombianos, su impacto sí tiene una fuerte repercusión en las finanzas personales.

¿Qué está pasando con los peajes?

Sebastián Chacón Marín, director de la Escuela de Negocios y Desarrollo Internacional del Politécnico Grancolombiano explica que, luego de un congelamiento de tarifas en 2023 sin ajustar a la inflación del 2022, se esperan tres incrementos este año. El primero, un 13 % equivalente a la inflación del 2022, seguido de un aumento de 500 pesos en las tarifas y en el Fondo de Seguridad Vial. Finalmente, se prevé un incremento según la inflación del 2023, que supera el 9 %.

El docente de Administración Pública del Politécnico Grancolombiano, Alejandro Toca, explica que esta medida se presenta como esencial para mantener la infraestructura del país, pero sin dudarlo es un desafío para distintos sectores, especialmente el de transporte de carga. Los líderes de este sector plantean que cada incremento de costos de 1000 pesos se traduce en un reajuste del 4 % en el flete, afectando directamente el bolsillo de los colombianos, especialmente en términos de alimentos.

¿Seguirá subiendo la gasolina?

El docente Toca explica que el aumento de los precios de los combustibles se ha gestado desde el 2022 como una estrategia para subsanar el hueco fiscal del Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles, de aproximadamente entre 15 y 16 billones de pesos, equivalente a la meta de recaudación de la reforma fiscal de 2023.

El aumento en el precio de la gasolina conlleva presiones inflacionarias, derivadas de los incrementos en los costos del transporte, lo cual repercute en bienes y servicios. "Este fenómeno no reducirá la inflación en 2024, estableciendo una conexión directa entre el alza en el combustible y sus consecuencias económicas a nivel nacional", explica el director Marín.

Además, Marín detalla que, a pesar de las preocupaciones, el precio de la gasolina se mantendrá estable en los próximos meses. "Este se debe a que el Gobierno proyectaba un valor cercano a los 16.000 pesos para cubrir el déficit del Fondo de Estabilidad de Precios de la Gasolina. Sin embargo, gracias a la disminución del precio del petróleo a nivel internacional, la gasolina en varias ciudades de Colombia se sitúa hoy por encima de los 15.000 pesos, ajustándose a los precios internacionales y cubriendo el mencionado déficit".

¿Cuál es el impacto para el bolsillo de los colombianos?

Este panorama revela que los colombianos enfrentarán altos precios de la gasolina, combinados con el aumento en los peajes. Esto tendrá un impacto considerable en la inflación de alimentos y bienes, especialmente aquellos cuyos costos de comercialización y producción que están vinculados de manera significativa al transporte.

La esperanza de alivio en medio de este escenario descansa en la posible continuación de la tendencia a la baja en los precios internacionales del petróleo. Esta eventualidad podría prevenir mayores incrementos en el precio de la gasolina, ofreciendo un respiro tanto a transportistas, como a consumidores.

“En un contexto de posibles recesiones y un crecimiento estimado entre el 1% y el 2% para este año, el desafío es considerable y sus impactos se sentirán. Sin embargo, así como sucedió con el precio de la gasolina, se anticipa que los colombianos tenderán a aceptar el cambio, adaptándose a estos incrementos para el año 2024 y mitigando los efectos directos en sus economías personales”, afirma el docente Sebastián Chacón.

La comprensión de la necesidad de estas medidas y su impacto directo en los ciudadanos es crucial para encontrar soluciones consensuadas. En este sentido, los expertos del Politécnico Grancolombiano concluyen que, ante la complejidad de la situación económica actual, se han tomado medidas difíciles pero necesarias para asegurar la estabilidad a largo plazo.

“Es imperativo entender que estos ajustes forman parte de un esfuerzo conjunto para enfrentar los desafíos económicos del país. La decisión de la administración pública tiene repercusiones significativas en la economía y la vida cotidiana de los ciudadanos colombianos. En este contexto, la búsqueda activa de consensos y diálogos emerge como una estrategia clave para mitigar el impacto y alcanzar un equilibrio económico sostenible”, concluyó el docente Alejandro Toca.

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